Al final, decidí asistir al II encuentro con nuestros vecinos cántabroccidentales, (vaya palabreja que me salió...), y la cosa no pudo resultar mejor: desde las primeras horas del día se desarrollaron diversas actividades lúdicas y deportivas, convirtiendo a Puente de San Miguel en el epicentro cultural de la región. Al mediodía hubo un acto de homenaje, con los consabidos discursos de políticos y autoridades. Por la tarde continuó el programa folclórico, con canción montañesa y asturiana, acompañada esta última por Oscarín y por mí. Para variar un poco de la canción, tocamos unas piezas de trío gaita-tambor, con el tamboriteru Victoriano, (en una toqué con Oscar y en la otra con el polifacético Álvaro Fdz. Conde, cantante y gaitero de Lamasón que, pese a su juventud, domina canción, gaita y acordeón).
Tengo que resaltar el "buen rollete" del presi cántabro, al destacar los lazos culturales y afectivos de los dos pueblos. En efecto la tribu a la que él se refería coincide con el territorio que ocuparon los vadinienses y, como ya manifesté en alguna otra ocasión, una raya administrativa no puede separar la cultura sino unirla. El testigo lo recogió Ribadedeva, que organizará el III Encuentro.
martes, 22 de septiembre de 2009
Un día en Cantabria
Publicado por
Pachu Gomez
en
3:38
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